El segundo día del 27 congreso del Chaos Computer Club (27C3) tiene una agenda casi tan apretada como la del día anterior. Hackear no significa necesariamente encontrar las cosquillas a un sistema operativo dado o hallar deficiencias a alguno de los artilugios tecnológicos con los que estamos acostumbrados a convivir, áreas en las que se centran muchas de las conferencias del congreso, si no encontrar vías alternativas de hacer las cosas, como por ejemplo crear sistemas lógicos neumáticos en vez de electrónicos o conseguir que un dispositivo dado haga algo o usarlo para algo para lo que no estaba pensado, como transformar una impresora Epson en un modo asequible para el diseño de circuitos en la construcción de placas base.?
“Habéis sido hackeados” dice Corey Cerovsek (violinista y programador) al término de un concierto que ha dado acompañado de Julien Quentin (piano). “Hace unos días nos planteamos como conseguir dar un concierto de música clásica en un congreso de hackers y…” dicen con cierta sorna recibida con risas por el entusiasmado público. Los dos músicos junto a Alex Antener han creado para el 27C3 un espectáculo reinvindicativo alrededor del copyright, los creative commons y la cultura libre, interpretando piezas de música clásica bien conocidas (composiciones de Debussy y Beethoven) combinandas con proyecciones llenas de humor e ironía y trozos de vídeo o música de artistas conocidos. Después de recibir tremendos aplausos, a la pregunta de que tipo de “hardware” han utilizado, responden con gracia que un Steinway y un Stradivarius.